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lunes, 27 de enero de 2025

Ecuador entre la espada y la pared: Un análisis técnico-político sobre su crisis de seguridad


Ecuador enfrenta una de las crisis más profundas de su historia contemporánea, caracterizada por un acelerado deterioro de la seguridad pública y una penetración sin precedentes de las bandas criminales en las estructuras del Estado. Las organizaciones han captado poder económico y político, utilizando la geografía estratégica y los recursos productivos del país para consolidar su influencia.

La geografía como ventaja para el crimen organizado

Ubicado entre Colombia y Perú, dos de los mayores productores de cocaína del mundo, Ecuador ha sido tradicionalmente un punto de tránsito para el narcotráfico. Sin embargo, en los últimos años, las bandas criminales han transformado al país en un actor clave de la cadena global del narcotráfico. Los puertos ecuatorianos, como los de Guayaquil y Manta, son utilizados para enviar drogas ocultas en productos de exportación como banano, cacao, café, flores, artesanías y mariscos hacia Europa y Estados Unidos.

El uso de estos productos no solo refleja la sofisticación de las redes delictivas, sino también cómo han logrado infiltrarse en sectores económicos clave. Esto es posible gracias a la corrupción que afecta a las instituciones encargadas de supervisar y controlar las exportaciones. Además, la geografía del país, con su extensiva costa y fronteras porosas, facilita el contrabando y dificulta las labores de interdicción por parte de las autoridades.

La captura del Estado: el nexo entre bandas y poder

Uno de los aspectos más alarmantes de la crisis ecuatoriana es la capacidad de las bandas para infiltrar las instituciones del Estado. Estas organizaciones no solo cuentan con recursos económicos provenientes del narcotráfico, sino también con apoyo dentro de las fuerzas armadas, la policía nacional y el sistema judicial. En muchos casos, funcionarios encargados de combatir el crimen organizado terminan siendo cooptados o intimidados para actuar en favor de estos grupos.

La coordinación entre bandas y sectores corruptos dentro de la Fiscalía es otro ejemplo preocupante. En lugar de actuar como un pilar de la justicia, esta institución a menudo facilita la impunidad al manipular procesos legales en beneficio de las organizaciones criminales. Como resultado, las bandas no solo aseguran su operatividad, sino también consolidan su posición de poder al desmantelar la credibilidad del sistema judicial.

Consecuencias sociales y políticas

El impacto de esta situación es devastador. La inseguridad ha alcanzado niveles sin precedentes, con un incremento en homicidios, extorsiones y secuestros. Las comunidades viven atemorizadas, y el tejido social se desmorona ante la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad. Además, la infiltración de las bandas en la política genera una desconfianza generalizada hacia los líderes y las instituciones democráticas.

En el plano internacional, la imagen de Ecuador también se ve afectada. Los países socios y las organizaciones multilaterales observan con preocupación el aumento del narcotráfico y la violencia, lo que podría traducirse en restricciones comerciales o disminución de inversiones extranjeras.

Por: Poder TV