Perfomance

viernes, 27 de enero de 2017

22 años de recuerdos de la guerra del Cenepa

Entre el plomo, las balas, el espeso de la selva, caminaban sigilosos, siempre preparados para atacar al enemigo del sur. Toda su formación y disciplina llegaría a cristalizarse al momento de combatir.

La guerra cambia la vida de quien la enfrentó. “El dolor es pasajero pero la gloria es para siempre”, es la frase que resuena mientras los soldados se alistan para enfrentarse y defender al país.

Algunas lágrimas brotan de mujeres quizás recordando esos momentos en que su hermano, esposo o padre partió como soldado. Otros miran curiosos las escenas de la representación preparada como acto de memoria de aquella fecha histórica.

El primer momento que marca la vida del soldado es ese cuando se desprende de su familia y queda la incertidumbre. Esa separación podría convertirse en alegría cuando regresaban victoriosos, o en una tristeza cuando dejaron su vida en el combate. Así cuenta Eduardo Antonio Seis, uno de los héroes de Imbabura del Cenepa, quien estuvo presente en el acto cívico de ayer.

Eduardo Antonio nació en Milagro, en 1960. Cuando tenía 23 años se enroló en las filas militares. Lo hizo en Imbabura. Lo conocían como ‘sniper’ (francotirador) y fue uno de los uniformados con más galardones luego de la guerra.

Ahora su cuerpo refleja la batalla, pues una granada explotó el 6 de marzo de 1995 cuando le faltaban nueve días para regresar a casa luego de permanecer dos meses entre el ruido de los disparos y los explosivos. El artefacto que detonó le afectó su ojo izquierdo, sus dos brazos y su pecho.

Recuerda uno de sus momentos en la guerra, cuando estuvo en el Tiwintza: “uno vive en constante batalla. Sin pensar sorprende el enemigo. Era desesperante, 10 minutos de balas parecían una hora… Terminé agotado, con hambre… los abastecimientos ya no llegaban a ese territorio porque estaba rodeado. Pero uno se acostumbra al dolor, y conforme pasa el tiempo también se empieza a valorar la vida. Hice cosas malas para salvar mi vida y al país, pero también cosas buenas.”

“En medio de la guerra y luego de ella se aprende a valorar la vida”, dice por su parte Jorge Ortiz, jefe de la Cuarta División Amazonas y Comando Operacional Norte, quien también recuerda aquellos tiempos.

La importancia de continuar recordando ese hecho radica en que esa batalla hizo renacer al país. “Luego de esto, se reafirmó el sí se puede, se dejó todo por demostrar que éramos y somos un país capaz” añade Ortiz.

Durante el evento cívico se recordó a los héroes y se rindió honor a sus victorias. Estudiantes y autoridades también fueron parte del acto que se efectuó, como todos los años, con el objetivo de mantener viva esa fecha en cada uno de los ecuatorianos, y hacer que la juventud conozca sobre la historia del país. (CFDA)

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