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martes, 3 de enero de 2017

El Título No Garantiza un Buen Asambleísta



Con la presentación por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) de los candidatos a asambleístas, se reaviva la pregunta sobre si es necesario o no un título para legislar. Según la Secretaría Nacional de Educación Superior Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), tan solo 53 asambleístas, tanto nacionales como provinciales, tienen título sea de tecnología, como de tercer y cuarto nivel.

Dentro de los candidatos a asambleístas, la Senescyt registró a 25 ciudadanos con título, sea en tecnología, tercer o cuarto nivel. Así también, entre los requisitos que el CNE presentó para que una persona pueda ser asambleísta están: ser ecuatoriano, tener 18 años y gozar de los derechos políticos.

De ser elegidos, el próximo 2017, los asambleístas que podrán legislar no necesitarán un título profesional para ser parte de la Asamblea Nacional, según las entidades que controlan este ejercicio.

Sin embargo, en la opinión pública resuena que la profesionalización debería ser uno de los requisitos indispensables. Frente a esto, Óscar Llerena, catedrático de la Universidad Central y Politólogo, afirma que uno de los requisitos fundamentales que se debería exigir a un candidato es conocer la realidad de los sectores donde un asambleísta va a legislar.

En este sentido, cuenta Llerena que la exigencia de “la mejor versión de los mejores (políticos)” es un requisito que se mantenía en los siglos XVII y XVIII, en donde solo los nobles podían participar. “En este tiempo es impensable este hecho, porque la política es una acción de todos y todas. Todos los ciudadanos estamos involucrados”, comenta Llerena.

Para el politólogo, “el conocimiento profundo de las realidades, es más importante que cualquier PHD, que a veces deben sacarlo en otro país y regresan y no conocen la realidad”. Dice que, por el contrario, la discriminación debería venir por no conocer la realidad del lugar. Para la asambleísta María Alexandra Ocles, de Alianza PAIS, los años de conocimiento del sector que representan estarían por encima de un título universitario que, si bien “apoya a tener un mayor conocimiento, pero no garantiza que ese asambleísta vaya a ser bueno. Ya hemos tenido casos en donde han sido un desastre”.

A todo esto, hay que añadir que un asambleísta que gana ciertas elecciones mantiene un fuerte apoyo social de esos sectores a los cuales representa. Los próximos asambleístas, además, contarán con dos asesores: un jurídico y un político-comunicacional, que aportará con su experticia, a suplir las falencias de los legisladores que no son titulados. (I)

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