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lunes, 31 de agosto de 2015

"Creemos que el diálogo debe ser dirigido por alguien neutral"

MONSEÑOR FAUSTO TRÁVEZ/ PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) aún reflexiona sobre el mensaje del papa Francisco durante su visita al Ecuador. Pero también está expectante de la realidad política y hace unos días emitió un comunicado “en favor de una paz sólida”. Desde el Palacio Arzobispal, en el centro de Quito, monseñor Fausto Trávez dialoga al respecto. 


Hace poco la CEE emitió un comunicado que hablaba de un diálogo auténtico, ¿cree que no hay esas condiciones?

Creemos que el diálogo debe ser dirigido por alguien neutral. Yo emití el comunicado y no dije que estamos dispuestos porque sabemos que hay personas que no quieren que la Iglesia intervenga, pero el diálogo debe ser eso: un tratado sin agendas ocultas en el que estemos dispuestos a ceder y en igualdad, no culpables vs. acusadores o inferior vs. superior. Aquí estamos para dialogar y ver qué le conviene al país.

El Gobierno ha convocado al gran diálogo nacional, ¿la iglesia se sumará a esas mesas?

No hemos sido convocados; si la convocatoria es a nivel general tal vez asistamos. Habría que analizarlo con el Consejo de Consultores y el Consejo de Obispos que formamos el Consejo Permanente de la CEE. Pero si se convoca al diálogo, debe dirigirlo alguien neutral.

¿Venga de donde venga la convocatoria?

Cualquiera sea el que convoque, pero que dirija alguien neutral.

¿A quién recomendaría como ese ente neutral? ¿Puede ser la iglesia?

No puedo recomendar eso, no me atrevo porque hay ideologías de todo estilo que pueden creer que tenemos algún interés. 

Tras la renuncia de monseñor Antonio Arregui suena el nombre de monseñor Luis Cabrera para reemplazarlo. ¿Qué opina?

Cambiarán a todos los obispos tarde o temprano y el arzobispo de Guayaquil presentó la renuncia hace un año, pero el Santo Padre lo cambiará cuando desee. Soy el Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y no he sabido nada, pero a monseñor Cabrera lo conozco y daría gracias a Dios que fuera él porque es un sacerdote íntegro e inteligente, gran ejecutivo y espiritual; estuvo como definidor general de la orden Franciscana.

Con respecto a la visita del papa Francisco, quien se refirió a varios temas que involucraron a la familia, la gratuidad, retomar el contacto con la gente. ¿Cómo asumió la Iglesia ese mensaje?

El Papa transmitió un mensaje maravilloso con profundos efectos. Por ejemplo, habló de la familia como célula de la sociedad y que debe vivir la gratuidad, que es el afecto, el amor que recibimos, así como Dios nos da tantas cosas y no nos cobra (...) El santo padre tiene fe en que el mejor vino está por venir, es decir, que la familia se va a componer, que se profundizará el amor en las familias. También habló de la solidaridad porque nadie debe sentirse solo, y la primera sociedad es la familia. Otro punto es la subsidiaridad, es decir, solucionar problemas que aunque no nos toquen intervengamos por amor a Dios. 

¿Y qué reflexión hace la Iglesia sobre el concepto de familia? Hoy tenemos diversos tipos de familia, incluso, quienes eligen vivir solos.

La familia ecuatoriana es padre, madre e hijos y la Iglesia no lo dice porque le parece, es porque así está mandado. Son innegociables los preceptos de familia. El matrimonio es una vocación porque implica responsabilidad, sacrificio, entrega, amor. También hay vocación para vivir en soledad o para vivir solo en comunidad. Como lo dijo Salomón, antes de que existiera el cristianismo, cuando dos hombres le dijeron que sentían atracción mutua y querían casarse, él les aclaró que el término matrimonio provenía de la palabra mater, es decir, madre, entonces “cuando tengan hijos vengan aquí para casarles”, les dijo. Es inviable que la sociedad llame matrimonio a algo que no produce hijos. El Papa, yo y los cristianos respetamos ese modo de vivir, pero no podemos aceptarlo como un estado natural. 

¿Cuál fue el mayor mensaje que le dejó el Papa?

El Papa dijo: “El que no sabe compartir empieza a vivir la soledad, el abandono y en todo se equivocará”. Muchos pueden creer que vivir un absolutismo es lo mejor, pero en todo se equivocará y todo se acabará. Entonces el santo padre habla de la posibilidad de vivir en el diálogo, la fraternidad, la ayuda mutua, el amor. El mandamiento de Dios es “ama al prójimo como a ti mismo”, no dice ama al que está de acuerdo contigo, ama a los que te quieren, él nos manda a amar también a los enemigos y a orar por los que te persiguen y calumnian. Si aplicáramos eso se acabarían todas las desavenencias y viviríamos un diálogo profundo.

Cuando el santo padre se refirió a no cobrar la gracia, ¿cómo interpretó la Iglesia ese precepto?

Es que no se cobra el sacramento, se pide por el trabajo, porque de algo tiene que vivir el cura. El sacramento es invalorable porque es divino. Y no solo los fieles, los sacerdotes también lo interpretaron así y me dijeron “¿De qué vamos a vivir?”. Les pedí que revisaran todo el discurso, que se refiere a la gratuidad del amor. Por ejemplo una confesión no se cobra, pero si el sacerdote empieza a ser rezongón el fiel no volverá más, entonces hace referencia a que uno debe hacer las cosas con amor.

¿Y cómo se explica que en algunas parroquias, por un sacramento como el matrimonio pidan un aporte voluntario de $50 o más?

La Arquidiócesis de Quito ha dicho que todo aporte es voluntario, pero algunos sacerdotes ponen una tarifa porque a veces les dejan $0,50 y eso no alcanza ni para pagar la luz, las hostias, el vino y el agua (...) Ahora tengo 50 seminaristas y todos comen, en estudios hay que pagar $ 1.800 semestrales por cada uno, pero no me preocupa porque Dios, de alguna manera, me va a favorecer. Nuestra mayor preocupación no es obtener dinero, sino que algunos se equivocan porque la iglesia es generosa y no acumula. 

El Papa también se refirió a los divorciados, a que no deberían ser excomulgados.

El excomulgado está fuera de la iglesia y no tiene derecho a los sacramentos, ni a una misa cuando muera. Los divorciados no han perdido nada de eso, pero sí hay que estar en gracia de Dios para comulgar, que no es solo comer la hostia, sino estar en paz con Dios y consigo mismo. El sacerdote no puede excluir a nadie.

¿Cree que la Iglesia ecuatoriana ha cometido errores?

Todos los seres humanos podemos fallar. “No juzguéis y no seréis juzgados”, dice el Evangelio y yo no quiero juzgar a nadie. Todos tenemos defectos, pero un neurasténico ve errores en todos menos en él. Pobrecito el hogar donde el papá es neurasténico, la esposa no servirá para nada. El neurasténico nunca reconoce que se ha equivocado ni acepta que le aconsejen y yo no soy eso, veo muchas cualidades en todos, en Monseñor Arregui, un hombre intelectual muy espiritual que ha sido varias veces presidente de la Conferencia Episcopal y será representante del sínodo en Roma en octubre próximo. (I)

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